¿Existen los machos alfa en los humanos?

 



La idea de que hay un espectro en los cuales podemos colocar a los hombres dependiendo del grado de dominio sobre los demás se hizo popular en los últimos años. Si bien esta teoría es más o menos válida para muchos animales, no parece ser así para los humanos.

El primatólogo Richard Wrangham sostiene una teoría que explicaría la falta de machos alfas en nuestra especie.

Según Wrangham no podemos observar la existencia de machos alfas en los grupos cazadores recolectores. Hay colaboración entre los hombres, no compiten para ver quien va a liderar.

Esto se enlazaría con la necesidad de suprimir la violencia. En todas las sociedades hay personas violentas y el problema central para los líderes de la comunidad es cómo controlar esa violencia y mantener la paz en las comunidades. Wrangham compara a los humanos con los chimpancés y otros animales en la forma en que resolvemos este problema.

El cree que el problema central de la sociedad humana es cómo controlar la violencia masculina dentro de la sociedad.

En sus palabras:

La situación más extraordinaria en los seres humanos es que nuestras sociedades están gobernadas por coaliciones. Ahora esas coaliciones tienen líderes y, a veces, los líderes pueden gestionar su relación con la coalición para obtener un poder individual extraordinario. Pero siguen dependiendo de la coalición.

Esto contrastaría con lo que sucede en los grupos de primates, donde un macho alfa depende únicamente de su propia capacidad para luchar y derrotar a todos los demás.

Si hay machos alfas en los chimpazees

Los seres humanos somos diferentes de los animales pero tendríamos muchas preocupaciones comunes. En líneas generales, hay dos tipos de puntos de vista sobre la naturaleza humana en lo que respecta a la violencia. Una es que somos inherentemente no violentos. Hay algo en nosotros que es muy diferente de cualquier otro animal porque somos pacíficos por naturaleza. Es algo que se asocia a menudo con Jean-Jacques Rousseau. El otro tipo de punto de vista es que estamos naturalmente inclinados a ser egoístas y a usar la violencia para alcanzar nuestros objetivos egoístas, pero que tenemos sistemas para limitarlo. Wrangham cree que las pruebas que recopilo coinciden en gran medida con el segundo punto de vista. Entonces a nivel histórico y político, deberíamos estar en guardia siempre, porque si destruimos nuestras instituciones, si tratamos a todos los seres humanos como personas dignas de confianza, pueden agarrarnos por sorpresa. Los poderosos se pueden aprovechar si no hay límites claros.

Según esta teoría los humanos seriamos una especie domesticada por nosotros mismos. Esto se habría hecho derrotando a los machos alfas. Los que hubieran querido imponerse a los demás a través de la intimidación, los que quisieron robar las mujeres y los recursos de otros fueron o ejecutados, encarcelados o exiliados. Nuevamente podemos citar a las sociedades cazadoras-recoletoras para intentar comprobar eso.

Entonces no sería como decía Hobbes: “el hombre es lobo del hombre” sino “el hombre es el perro del hombre”.

Lo que hizo posible esta diferencia es que los humanos tienen la capacidad de hablar. Esto nos da la capacidad de conspirar y tejer alianzas. Ningún otro animal puede hacer eso.

La lucha contra los machos alfa y la necesidad de generar consenso habría generado a su vez la necesidad de tener reglas, como por ejemplo la de no robar o no matar. Esto favoreció a quienes seguían estas reglas, a quienes las internalizaban. Esto significo para Wrangham el comienzo de la moral, de la noción del bien y el mal.

Otra consecuencia de la auto domesticación seria física. Los animales domesticados cambian con respecto a sus ancestros salvajes.

Algunas características comunes son: tener una cara más corta, unos dientes un poco más pequeños que sus ancestros salvajes, cerebros más pequeños. En general, son más pequeñas, con un aspecto más juvenil y menos diferencias entre machos y hembras.

Siguiendo con los cambios otro importante es la caída de la agresividad. En particular contra esa forma de agresión que denominamos agresión reactiva. También llamada agresión en caliente, impulsiva o defensiva. No está orientada a objetivos, excepto a tratar de deshacerse de una amenaza. Este es el tipo de agresión que se asocia con el comportamiento de los machos alfa en los primates. Y en los humanos, se reduce enormemente.

Por otro lado habría aumentado nuestra agresión proactiva, que es una agresión deliberada y orientada a objetivos, planificada y premeditada. Fría. Es el tipo de agresión que se suele ver en la guerra, en la que dos bandos se enfrentan persiguiendo unos objetivos, aunque no medie provocación.

La visión de Wrangham es optimista para él ya que piensa que este tipo de agresión tambien está cayendo, proceso que podría seguir durante algunos cientos de miles de años más.

La teoría de la auto domesticación como consecuencia de haber destruido a los machos alfa, o más bien a hacer más difícil que los comportamientos de los machos alfa fuera evolutivamente sostenible, parece tener algunos puntos a su favor. Pero tambien hay que señalar algunos en contra. Por ejemplo: la idea que el aspecto de los humanos refleja un proceso de domesticación es comparándolo con los neandertales, no con los registros fósiles de los homo sapiens.

Comparación no valida. 

 También está la cuestión de la violencia. Ya que hasta relativamente poco tiempo era mucho mayor de la que es hoy en día. Entonces eso hace inevitable la pregunta de por qué bajo tanto tan recientemente. ¿no es que el proceso de auto domesticación es desde los tiempos prehistóricos?

Por lo pronto podemos decir que sin duda la teoría de Wrangham es una a tener en cuenta para intentar entender lo complejo del comportamiento humano. 

Fuentes:

https://elpais.com/salud-y-bienestar/2026-04-07/richard-wrangham-antropologo-los-humanos-nos-domesticamos-derrotando-a-los-machos-alfa-del-pasado.html

https://es.wikipedia.org/wiki/Autodomesticaci%C3%B3n


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